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En el ámbito de la odontología, es evidente que los niños no son simplemente versiones en miniatura de los adultos. Sus dientes están en constante crecimiento y requieren cuidados y enfoques distintos. Aunque los dientes de leche se caen eventualmente, esto no implica que no sean importantes; por el contrario, son fundamentales para establecer bases sólidas en la salud bucal a lo largo de la vida.

Tanto el dentista como los padres deben ser pacientes y sensibles durante las consultas, ya que el niño es el foco principal en todo momento. Es crucial comprender que su atención y comodidad son prioritarias para un tratamiento dental exitoso.

¿Qué es la odontología pediátrica?

La odontopediatría, también conocida como odontología pediátrica, se encarga de cuidar la salud bucal de niños y jóvenes, desde su nacimiento hasta la adolescencia. No se limita solo a tratar problemas dentales, sino que también aborda cuestiones relacionadas con la boca, la garganta y la mandíbula.

Además de realizar exámenes preventivos, se aplican diversas medidas para preservar la salud dental, como el uso de flúor para prevenir las caries, el tratamiento de estas cuando aparecen y la corrección de la alineación de los dientes si es necesario. La odontopediatría constituye un campo independiente y preventivo dentro de la odontología.

Es importante destacar que se diferencia notablemente de la odontología para adultos, ya que durante la infancia y la adolescencia los dientes siguen en crecimiento y desarrollo.

¿En qué se diferencia la odontología pediátrica de la odontología de adultos?

Los niños en desarrollo requieren atención dental especializada debido a diferencias anatómicas y psicológicas. Sus cráneos en crecimiento y estructuras dentales únicas demandan dispositivos y dosificaciones de tratamiento adaptados a su tamaño y necesidades.

La dentición temporal, menos mineralizada y con esmalte más delgado, es vulnerable a caries que pueden causar dolor intenso. Por otro lado, la dentición permanente comienza a emerger alrededor de los seis años, con la totalidad de los dientes presentes alrededor de los 15 años, aunque las muelas del juicio pueden tardar más tiempo en aparecer.

La sensibilidad y la construcción de confianza son esenciales en el tratamiento odontológico pediátrico, ya que los niños pueden mostrar ansiedad y falta de cooperación debido a su desarrollo mental incompleto. La colaboración estrecha con padres y asistentes dentales ayuda a garantizar un tratamiento efectivo y una buena higiene oral.

¿Cómo y cuándo se pueden cuidar mejor los dientes de los niños?

A los niños siempre hay que ofrecerles lo mejor y por ese motivo te recomiendo el servicio de odontología infantil en Clínica Dental Calma. En esa clínica podrás tener la certeza de que tus hijos van a disfrutar de los mejores odontólogos, es decir, van a poder cuidar al máximo su salud bucal.

Una vez que a tu bebé le empiecen a salir los dientes, es importante cuidarlos adecuadamente. La etapa de la dentición puede ser incómoda para los pequeños, con síntomas como irritabilidad, malestar general e incluso un poco de fiebre. Por eso, es recomendable que los padres comiencen a practicar la higiene bucal con su bebé de manera relajada antes de que llegue ese momento. Una rutina tranquila, como masajear suavemente las encías con un dedil después del baño o al cambiarlo, puede ayudar.

Una vez que el primer diente haya salido, basta con cepillarlo una vez al día utilizando un cepillo de dientes suave diseñado para bebés, con un cabezal pequeño y cerdas suaves y redondeadas. Ya no se aconseja limpiar con bastoncillos de algodón.

Es importante cambiar el cepillo de dientes cada dos o tres meses, especialmente si los niños lo mastican con frecuencia. No se debe utilizar pasta de dientes hasta que puedan escupirla, alrededor de los seis meses de edad. En ese momento, una cantidad del tamaño de un guisante de pasta dental con 500 ppm de flúor es recomendable. Evita las pastas con sabores afrutados o dulces, ya que pueden incentivar la ingestión.

Los niños suelen imitar a sus padres, por lo que es beneficioso involucrarlos en la rutina diaria de higiene bucal desde temprano. También existen libros que pueden introducirlos en este hábito de manera divertida y educativa. Es normal que los niños quieran cepillarse solos, pero es importante que los padres supervisen y complementen la limpieza con hilo dental y cepillos interdentales hasta que tengan alrededor de nueve años.

Es recomendable prestar especial atención al primer molar permanente, cepillándolo en forma transversal. Para facilitar el cepillado, los niños pueden estar acostados, lo que permite un mejor acceso a todos los dientes. Es crucial que los padres enseñen a mantener los labios alejados. Los niños primero aprenderán la técnica de fregar y luego la de rotación. Si dominan el cepillo de dientes manual, pueden pasar a uno eléctrico, preferiblemente utilizando el método KAI. El cepillado debe abarcar todas las superficies de los dientes, comenzando por las de masticación, seguidas por las exteriores e interiores.

Después de comer, es importante esperar al menos 30 minutos antes de cepillarse los dientes, ya que los alimentos ácidos y dulces pueden debilitar el esmalte dental. Además del cepillado, los padres pueden promover la higiene bucal de sus hijos adoptando conductas simples, como lavar en lugar de lamer un chupete caído y comprobar la temperatura de los alimentos en el dorso de la mano en lugar de probarlos directamente.

¿Cuándo debo llevar a mi hijo al odontopediatra?

Cuando sale el primer diente de tu hijo, es importante que lo lleves al dentista, y a más tardar cuando cumpla dos años. Es recomendable hacer chequeos dentales cada seis meses, aunque esto puede variar dependiendo del riesgo individual de caries determinado por el dentista.

Detectar y prevenir problemas dentales desde temprana edad es crucial, sobre todo con los dientes de leche, ya que una vez que aparecen los problemas, suele ser tarde para corregirlos y los dientes pueden presentar cavidades.

¿Cuáles son las áreas de tratamiento de la odontopediatría?

En odontopediatría, el historial clínico juega un papel crucial. Conocer la experiencia de los padres con la caries, así como sus hábitos alimenticios, de higiene y el uso de flúor, proporciona al profesional una visión sobre el riesgo de caries del paciente.

Las principales responsabilidades del odontopediatra se centran en la profilaxis y la prevención, por eso son fundamentales las revisiones periódicas desde una edad temprana. Una parte esencial de este trabajo implica educar y motivar a los padres, y luego a los niños, sobre hábitos saludables. Además de realizar limpiezas dentales profesionales, que incluyen una limpieza minuciosa de los dientes y los espacios entre ellos, el dentista puede aplicar selladores dentales como medida preventiva. En caso de que ya sea tarde para prevenir, el odontopediatra puede tratar las caries con empastes, coronas o tratamientos de conducto, según sea necesario para cada caso individual.

El odontopediatra también es el profesional adecuado para atender situaciones de emergencia, como la pérdida o el aflojamiento de dientes, ya que los dientes temporales cumplen funciones importantes. Además, otra tarea crucial es detectar tempranamente posibles problemas de alineación dental o mandibular, para derivar a los pacientes a un ortodoncista si es necesario corregir la situación.

¿Qué factores promueven dientes sanos en los niños?

En la Clínica Dental Calma nos explican que la caries dental surge cuando el esmalte de los dientes se desmineraliza más de lo que se remineraliza, creando un desequilibrio. Si no se trata, puede causar inflamación dolorosa en otros órganos del cuerpo. Las bacterias responsables de la caries descomponen los carbohidratos (azúcares) en ácidos que dañan el esmalte, haciéndolo más débil. Estas bacterias se reproducen especialmente bien en los restos de comida y saliva que quedan en los dientes. Por eso es crucial mantener una higiene dental rigurosa y realizar revisiones dentales periódicas, incluyendo limpiezas profesionales.

Es importante que los futuros padres comiencen a considerar este tema durante el embarazo. Una dieta alta en azúcar no solo favorece la aparición de caries, sino que también puede afectar la salud de diversas maneras. Lamentablemente, los padres suelen tener que buscar información por sí mismos, ya que la publicidad a menudo sugiere lo contrario. Los jugos no son una alternativa saludable a las frutas y verduras, sino más bien una fuente de azúcar concentrado. Los padres deben compensar la falta de claridad de los fabricantes investigando por su cuenta. Lo mismo ocurre con el uso de chupetes y biberones, que debe ser cuidadoso para evitar problemas en la alineación dental.